La izquierda peruana como propuesta antisistémica
El tema de este ensayo es proponer una salida a la izquierda peruana frente a su ambigüedad en el campo político, manifestada en la falta de posición frente a las políticas impuestas por el gobierno del presidente García, y a su incapacidad para liderar los movimientos sociales en un contexto de conflicto social llevándolos a resultados exitosos. Para ello es necesario llegar a un consenso en cuanto a la categoría de “izquierda”. Por eso la primera parte de este ensayo tratara de ilustrar al lector sobre como buscar un referente empírico a esta categoría desde la ciencia política. Luego intentare describir poco a poco el ambicioso proyecto que significa imaginar una salida a la problemática de la izquierda nacional utilizando las dos variables arriba descritas. Finalmente expondré mis conclusiones dando por sentada mi posición frente a la crisis de la izquierda peruana.
En el lenguaje político se ha hecho muy común acudir a una cierta hoja de ruta para delimitar que es de izquierda y que es de derecha. Así como en la vida cotidiana se usan mucho las distinciones de justo e injusto, malo y bueno, pues la política esta impregnada de esa bipolaridad y se relaciona especialmente con una de las distinciones anteriormente enunciadas. Según Giovanni Sartori en su obra mas reflexiva y de mas fácil comprensión: “La democracia en 30 lecciones”; este apunta la siguiente definición de izquierda: “En este debate mi tesis ha sido que la izquierda es la política que apela a la ética y que rechaza la injusticia…”. Pero esta definición deja algunas cosas por decir. Si entendemos la política como la actividad humana a través de la cual el individuo se relaciona con el poder, entonces Sartori esta hablando de una forma de abordar el poder, de hacer uso de el para ciertos fines que en el caso de su definición sobre la izquierda tendría que ver con la solidaridad. Este elemento de la definición de Sartori me va a dar la pauta para entender a la izquierda, entonces, la izquierda vendría a ser una forma de aproximarse al poder con la voluntad de usarlo para ciertos fines que tienen que ver con el principio de solidaridad.
Era muy necesario aclarar que es lo que doy por sentado cuando digo izquierda, puesto que esta categoría servirá de instrumento de análisis para referirme a la crisis de los partidos de izquierda, obviando sus deficiencias electorales para centrarme en los problemas de su actuación. Así pues, es posible observar que el comportamiento del electorado ha perdido identidad y, por tanto, que la relación del electorado con los partidos de izquierda es cada vez más precaria. Solo así se puede explicar la volatilidad electoral, el paso de un partido a otro, de una primera a una segunda vuelta. O la continua y ya casi tradicional aparición de los outsiders y de los contra-outsiders. Sin embargo este no es el tema de este ensayo. De lo que se trata aquí es de analizar la crisis de la izquierda peruana en función a su falta de toma de posición y a su incapacidad para liderar dentro de los movimientos sociales.
La izquierda entendida entonces como la política que busca luchar contra la injusticia y que propone la solidaridad, va a manifestarse en un bloque que agrupa a todas aquellas instituciones e individuos que luchan por el poder para encontrar un orden mas justo. Dentro de este bloque, al cual nos referimos con el término izquierda, están los partidos de tradición marxista, los movimientos sociales que luchan por sus reivindicaciones, que ellos mismos catalogan como justas, y últimamente en el Perú los partidos de tendencia nacionalista y humanista. Como se puede ver estamos frente a un conglomerado de actores políticos que no necesariamente tienen criterios ideológicos en común, pero que se hallan en la búsqueda de un país con mayor justicia para todos, fundamentalmente para los que han vivido por mucho tiempo negados por ese valor, que se puede traducir en mejores condiciones de vida para los mas pobres, mejor educación y trabajo digno.
Así es que la izquierda peruana toma forma y se convierte en parte importante del mapa político que muchos analistas se niegan a ver y que recién tras una mirada comparada hacia los demás países hermanos de Suramérica, pueden constatar que la izquierda no había fenecido tras la caída de algún muro, o que al enterrar a las ideologías iban a tener libre albedrio para reconstruir dicho mapa a su antojo. La realidad se impone, y nos muestra como la izquierda tal como la entiendo hoy renace y con ella las esperanzas de muchos hombres y mujeres.
Una vez dada la resolución del tema de si existe o no una izquierda voy a pasar a describir el escenario de crisis de la izquierda peruana utilizando la primera variable. Desde que terminó la guerra interna emprendida por el PCP-SL contra el Estado, la izquierda perdió un campo importante de acción, ya no se definía a la izquierda como la contestación violenta al Estado opresor (desde una perspectiva marxista) que poco a poco iba cediendo a punta de atentados terroristas, que condeno como todo ciudadano sensato. Esto le resto importancia en el mapa político, puesto que ya no era la antítesis del Estado capitalista burocrático, como lo definía Guzmán, lo que lo convertía en la forma más contundente en lucha por el poder político, sino que se había convertido, como consecuencia de la violencia generada, en un grupo estigmatizado el cual no gozaba de legitimidad alguna y que había perdido todo su oxigeno político y obediencia de sus cuadros con la firma del Acuerdo de Paz. La decadencia del PCP y su degeneración contribuyó en buena parte con la estigmatización de la izquierda peruana. Es necesario comenzar analizando este proceso para poder entender luego la nueva configuración de la izquierda nacional y a sus nuevos y mas importantes referentes. Una vez finalizada la guerra, la izquierda peruana que había, no solo resultado deslegitimada en su discurso sino también herida a muerte en sus bases, se replegó hasta casi desaparecer producto del trauma. Es solo para las elecciones del año 2000 cuando aparece reconstituida por los partidos políticos tradicionales, que habían sido evacuados por la dictadura de Fujimori, en un golpe civil que llevo a recuperar la democracia para todos los peruanos. Hay que anotar que este es más que un gesto típico de la izquierda peruana, es la expresión de un tipo de comportamiento político llamado por los politólogos “no convencional”, que en esta oportunidad sirve para recomponer el sistema político para salud de todos los peruanos.
La última etapa que hay que observar es el crecimiento de la izquierda peruana en las elecciones del año 2006. Ahí se ve como la masa electoral entiende que su descontento para con el sistema de partidos, cuya representación orgánica es el Congreso de la República, la lleva a decidirse por un candidato sin mayor experiencia política, ex-militar y con claros vínculos con un gobierno extranjero, puede ser representado, llevándolo a ganar la primera vuelta lectoral. Es así como se recompone la izquierda nacional alrededor de una figura completamente antagónica a lo que había sido la izquierda en los años 80’s y 90’s.
Pero fue justamente la falta de posición o la falta de argumentos de parte de Humala para quebrar la política tradicional que representaba García en todo su esplendor, lo que llevó a la izquierda a perder la última elección. Y sigue siendo este, uno de los factores por el cual la izquierda peruana carece de una participación representativa en los conflictos sociales o si se quiere de un liderazgo en la oposición. La izquierda nacional no tiene cabida en los medios de comunicación nacionales y si lo tiene es para debatir cuestiones que ya se ven zanjadas o que difícilmente puede tener la razón como es el tema de política internacional o del narcoterrorismo. El primero debido a que la imagen de Chávez de por si desalienta a las masas a creer en un proyecto de socialismo del siglo XXI para América Latina. Y el segundo porque la imagen de un Sendero latente o en vías de evolución hacia una organización narco terrorista asusta o ahuyenta a las masas de toda posición antisistémica o contestataria frente al status quo. El impedimento que significa la propiedad privada de los medios de comunicación de parte de una oligarquía que no piensa en términos muy distintos a como pensaban los dueños de los medios en la época de Fujimori, genera un impedimento de la izquierda para fijar puntos en la agenda nacional. Esto es lo que le impide a la izquierda peruana presentarse seguido con una posición que sea escuchada. Sin embargo esto no excusa a la izquierda nacional de no tener posiciones contundentes. Otra variable que explica esta escasez de ideas solidas frente a las políticas del bloque de derecha es la continuidad de un modelo caudillista que se pudo apreciar con Guzmán y se aprecia hoy con Humala. Esto fuera de desembocar en un aglutinamiento alrededor del líder, lo que hace es debilitar la imagen del político, impidiendo que este pueda generar un margen de maniobra adecuado para sus objetivos.
La otra variable que se explica en este ensayo es la de la incapacidad de liderar movimientos sociales en un contexto de conflicto social. Los conflictos sociales son tal vez el espacio mas adecuado para que la voz de la izquierda sea escuchada. Los conflictos sociales son espacios en los cuales la izquierda toma forma activa y reproduce sus ideas a través de sus operadores políticos. Las agrupaciones sindicales y demás movimientos sociales están siendo guiados por patrones de conducta que adoptan de una tradición de izquierda. Estos movimientos sociales se ven impregnados de un descontento para con el modelo económico neo liberal, para con el sistema de partidos, para con el clientelismo político, etc. Muchos de estos movimientos tienen estructuras invadidas por partidos políticos de izquierda lo que ocasiona la división dentro de estas estructuras en facciones. A menudo estas facciones tienen la misión de copar los órganos de gobierno del sindicato, movimiento estudiantil, o cualquiera que sea el movimiento social, con la finalidad de introducir dentro del pliego de reclamos o dentro de las propuestas que hace el movimiento social algunas reivindicaciones de su partido, que en el Perú a menudo tienen que ver con materia económica y ambiental. Sin embargo esto no sucede así todo el tiempo, las personas que integran los movimientos sociales como los frentes de defensa a menudo no simpatizan con políticas partidarias, en suma no quieren saber nada de los partidos políticos. Por eso eligen como cabezas a gente independiente que le garantice un contrapeso a la intromisión de parte de los partidos de izquierda y que antes que velar por los intereses de un partido vea por los intereses de los sindicados o de la población. Y es que la desconfianza en los partidos políticos afecta también a los referentes de la izquierda y hace que estos lleguen a tener una cuota de poder mínima en la toma de decisiones que le concierne a los movimientos sociales.
La salida que yo puedo visualizar después de haber hecho este análisis de la realidad de la izquierda en el Perú, se resume así. Primero, constitución de un frente de izquierda nacional donde aprendan a convivir tanto posiciones revisionistas, como radicales, nacionalistas, humanistas, indigenistas, cocaleros, sindicales, frentes de defensa, movimientos estudiantiles y ciudadanos que se sientan identificados con la lucha por un país mas justo y solidario. Segundo, dejar de lado el caudillismo para pasar a la organización de cuadros con el objetivo de producir una nueva clase política formada en base a los valores arriba enunciados. Tercero, buscar y producir los espacios necesarios en los que la izquierda peruana pueda ejercer su influencia en el debate nacional. Emergencia de más conflictos sociales, y búsqueda de una actitud contestaría y no convencional hacia el gobierno. Cuarto, implementación de una política nacional soberana que excluya a decisores extranjeros de los asuntos de índole nacional. Sin dejar de fomentar políticas de Estado en el ámbito internacional. Mirar con atención y apoyar en la medida de sus posibilidades el plan para el socialismo del siglo XXI. Quinto, buscar por todos los medios políticos y sociales el cambio de modelo económico virando hacia la unión regional y hacia la negociación de tratados de libre comercio favorables para todos los peruanos y no solo para el sector de mayor poder económico. Sexto, la protección absoluta de los recursos naturales así como la protección de los derechos colectivos e individuales de todos los peruanos.